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Mostrando entradas de 2026

Los libros se acumulan rápido

Más rápido de lo que uno piensa. Compras uno. Luego otro. Luego encuentras uno usado en una librería pequeña y ya no hay vuelta atrás. No importa el tema. Cine. Música. Fotografía. Novelas. Dibujo. Lo que sea. Siempre hay algo. Una frase. Una idea. Una página que se queda contigo. Me gustan los libros usados. Los viejos. Los que ya traen marcas. Un libro maltratado no significa que valga menos. A veces es al revés. Hay algo bueno en eso. Pensar que alguien más lo tuvo antes. Que también dobló páginas. Que también subrayó algo importante. Empezar una colección se vuelve adictivo. Pero de la buena forma. Poco a poco llenas espacios. Repisas. Esquinas. Mesas. Y un día te das cuenta de que tienes un pequeño mundo guardado ahí. Información. Historias. Ideas. Todo en casa. Sin internet. Sin batería. Sin suscripciones. Solo papel. Nada le gana a eso. Abrir un libro. Sentarte un rato. Y perderte por horas. El tiempo cambia cuando lees. Tal vez por eso sigo comprando libros aunque ya no tenga e...

El Cuaderno de Bolsillo: Un Refugio para las Ideas

Escribir en un cuaderno pequeño. De bolsillo. De esos que caben en cualquier lado. La mochila. La camioneta. El escritorio. La bolsa del pantalón. Siempre cerca. Me gusta eso. La idea de poder anotar cualquier cosa. Un número. Una dirección. Una receta. Un dibujo mal hecho. Una frase. Algo que pensé manejando. Lo que sea. Todo termina ahí. Hay algo distinto en escribir a mano. Más lento. Más real. Como si la idea pesara más. El celular nos quitó algo. La costumbre de escribir. De rayar hojas. De aburrirte y empezar a dibujar en una esquina de la libreta. Ahora todo son reacciones rápidas. Likes. Mensajes cortos. Scroll infinito. Ya casi nadie guarda cosas en papel. Y quizá por eso muchas cosas también se olvidan rápido. Antes escribías poemas. O canciones. O hacías dibujos de alguien que te gustaba. Había tiempo para eso. Un cuaderno se siente distinto. No pide atención. No vibra. No interrumpe. Solo espera. Y cuando escribes ahí, aunque sea una tontería, algo se acomoda. Como soltar u...

Dibujar por dibujar

Sin objetivo. Sin encargo. Sin pensar demasiado. Solo una hoja. Un lápiz. Y lo que salga. Cualquier cosa sirve. Una taza. Una mano. Una ventana. Un árbol. Una idea. No importa si queda bien. Ese no es el punto. Dibujar obliga a mirar. A prestar atención. A detenerse. La mente baja el ruido. Por un momento, todo se acomoda. Pensamientos. Problemas. Ideas. Soluciones. Todo encuentra un lugar. A veces no entiendes lo que traes encima. Hasta que lo dibujas. Una línea. Luego otra. Y otra. Como si cada trazo fuera una conversación contigo mismo. Un contrato sencillo. Sentarte. Observar. Y dejar algo en el papel. Lo que está afuera. Y lo que está adentro. No hace falta saber dibujar. Solo empezar. Con eso basta. Lo dejo aquí. M13

Últimamente he pensado en eso

  Trabajar mucho no siempre significa lo mismo. Está el burnout. Y está el workaholic. No son iguales. El burnout es agotamiento. Te levantas cansado. Sin ganas. Sin claridad. Haces las cosas en automático. Todo pesa más. El workaholic es otra cosa. Trabajar sin parar. Buscar siempre algo más que hacer. Llenar cada espacio. Uno te consume. El otro también. Solo que de forma distinta. A veces se confunden. Crees que eres disciplinado. Y en realidad estás evitando detenerte. O crees que solo estás cansado. Pero llevas meses funcionando al límite. El cuerpo avisa. La mente también. Falta de concentración. Irritabilidad. Cansancio constante. Descansar no es perder tiempo. Es parte del trabajo. No todo se arregla produciendo más. No todo mejora acelerando. A veces lo que hace falta es parar. Dormir. Salir a caminar. Escuchar una canción. Respirar un poco. No para rendirte. Para seguir. Trabajar importa...

Día del libro

Día del libro. Buen pretexto. No para leer más. Para leer mejor. Dejo algunos. Sin orden. Walden Irse. Bajar el ruido. Ver qué queda. El camino del artista Constancia. Quitar bloqueos. Hacer, aunque no quieras. Mis días en la librería Morisaki Calma. Libros. Volver a empezar. Los cuatro acuerdos Menos ruido mental. Menos drama. Más claro. Greenlights Aprovechar lo que se abre. Seguir en movimiento. Tokio Blues (Norwegian Wood) Melancolía. Recuerdos. Lo que pesa y se queda. No necesitas todos. Con uno basta. Leer no es acumular. Es quedarse con algo. Elige uno. Lo dejo aquí. M13

Lidiar con problemas

No siempre se resuelven rápido. A veces ni se resuelven. Mantener la cabeza fría. No irse con el impulso. Algo se aprende. Siempre. Pero no es eso. Es cómo lo cargas. Qué decides meter en la mochila. Y cuánto pesa. El lunes iba por carretera. Vi un lugar. Nada especial. Ni sé qué era. Pero ahí estuvo. A veces es eso. Un lugar. Una canción. Un momento. Y baja todo. Aunque sea un poco. Con eso basta.   Lo dejo aquí. M13  

Día pesado.De los que se sienten.

Este año empezó complicado. Deudas. Problemas en casa. Trabajo. La camioneta fallando. Todo junto. Hoy fue más. Siempre trato de aligerarlo. Verle algo. Aunque sea mínimo. No para esconderlo. Para que no pese tanto. Hoy no funcionó. Fue cumpleaños de mi pareja. Y no traía nada. Ni tiempo. Ni dinero. Ni cabeza. Ahí pegó. No hubo forma de darle la vuelta. Me quebré. Y ya. Mañana vemos. Aquí lo dejo. M13

Este libro no enseña a crear, te quita cosas.

The Creative Act: A Way of Being no es un manual. No hay pasos. No hay fórmulas. Es más simple. Crear no es producir. Es observar. Prestar atención. A lo que está afuera. Y a lo que está adentro.   Rick Rubin no habla como productor. Habla como alguien que ya entendió algo. Que no tienes que forzar nada. La idea llega. Pero tienes que estar disponible. Y eso casi nadie lo hace. Queremos controlar todo. Resultado. Tiempo. Reacción. Y ahí se rompe. Este libro te baja. Te quita prisa. Te recuerda que crear no es hacer más. Es escuchar mejor. Nada nuevo. Pero se siente distinto. Lo dejo aquí. M13

Perfect Days

  Me hizo bajar el ritmo. A veces uno busca películas que te sacudan. Que te cambien algo. Esta no hace ruido. Hace otra cosa. Un hombre. Limpia baños en Tokio. Rutina simple. Música. Libros. Fotos a árboles. Y ya. No parece gran cosa. Pero ahí está todo.   Perfect Days no trata de cambiarte la vida. Te hace verla distinto. Nada espectacular. Días iguales. Trabajo normal. Silencio. Y aun así… Funciona. No hay prisa. No hay competencia. No hay necesidad de más. Solo hacer lo que toca. Y estar en paz con eso. También hay ruido. Momentos donde algo pesa. Frustración. Pero no se esconde. Está ahí. Como todo.   Es lenta. Mucho. Casi como ver a alguien vivir.   Y justo por eso pega. No te dice qué hacer. No te empuja. Solo te deja ver. Y con eso basta. La dejo aquí. M13

Documentar un día suena simple

Documentar un día suena simple. No lo es. Implica ver. De verdad ver. Personas. Lugares. Cosas. Todo está ahí. Todo cuenta. A veces el día es nada. Ir de A a B. Estar en casa. Salir poco. Lo básico. Y aun así… Hay algo. Un semáforo. Alguien caminando con una bolsa. Una señal de alto. Cosas que siempre están. Pero no vemos. Ahí es donde empieza. No hay que buscar tanto. Solo mirar. Ya. Lo dejo aquí. M13

La primera

Empiezo. Traía la espinita desde hace rato. Quería dejar algo de mi en Internet. Un rastro. Soy editor de video. Fotógrafo. Escribo en un periódico (aunque no se note). Lector a ratos. Dibujante espontáneo. Lo dejé. Quiero volver. Gamer. Cinefilo. Y ya. Más de 3 años pensando en hacer esto. No era falta de ganas. Era no empezar. Y empezar es todo. Ya está. Lo hice. Tarde o no, da igual. Últimamente encuentro nueva música. Dejo dos cosas: Mexica No Jazz — jazz hecho desde México. Christophe Chassol — mezcla voces, ambiente y música. Lo dejo aquí M13